33 Mineros: Una lección de Humanidad

33 Mineros: Una lección de Humanidad

Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros, son las que verdaderamente curan nuestras enfermedades.

- Hipócrates-

33 mineros atrapados, que no dejan de asombrar a todo el mundo por su valor y coraje al aferrarse a la vida después de sobrevivir el derrumbe de la mina San José, en Copiapó, al norte de Chile el pasado 5 de agosto donde se encontraban trabajando.

Su espíritu de lucha los hizo compartir, cada dos días, dos cucharadas de atún y medio vaso de leche. Pasaron sus primeros diecisiete días con tan solo esa alimentación sin contacto alguno con familiares o compañeros mineros ubicados en la superficie que les pudieran proporcionar una esperanza de vida.

“El Rostro de la Esperanza”… así se defino esta imagen.

Al fin un diminuto lente pudo atravesar los 700 metros de fibra óptica por una sonda. Una diminuta luz que, poco a poco, aumentó su magnificencia hasta mostrar un rostro que nos hizo gritar de emoción “ ¡Están vivos!”. Fue un grito desgarrador, aquí, allá y por todas partes que cimbro al mundo. Aquellos ojos que han quedado depositados en la memoria imploraban con una justa mirada; “Sáquenos de aquí”. Fue un momento dramático donde las palabras, salieron sobrando y las lágrimas brotaron de más para sus familiares, pero esta vez, de júbilo.

No cabe duda que la luz de Dios es inmensa. Estaban sumidos en una oscuridad apenas perturbada por los focos de sus cascos. Qué lección nos dejan estos hombres, cuya odisea está por terminar. Una larga espera  a 700 metros de profundidad donde creemos que la mano de Dios está fuera de su dominio.

A la escasez de alimentos se sumó una temperatura de 30 grados centígrados, una humedad del 88%, cartones para amortiguar el piso de piedra al dormir, angustia ante la incomunicación con el exterior y la incertidumbre sobre su futuro que hace frotar las manos de impotencia.

Me pregunto: ¿Cómo reaccionaría usted si estuviera en esa cavidad en tan difíciles circunstancias? ¿Cómo reaccionaria yo que a veces me quejo de las cosas cotidianas?

El 22 de agosto, comunicaron al mundo: “Estamos bien en el refugio los 33″ es la frase escrita con tinta roja, en un arrugado papel, de un blanco ya casi amarillento, que hicieron llegar adosado a uno de los platinas de la perforadora que dio con su refugio.

Arbitrariamente el Presidente Chileno, Sebastian Piñera, se posesionó de  una carta personal escrita de puño y letra por el minero Mario Gómez, dirigida a su mujer, y la entregó cuatro horas después a su destinataria. La carta concluye  diciendo que no ha dejado de pensar un segundo en su familia”, lo dijo Piñera de viva voz, haciendo pública parte de esta carta privada. Reclamo que le hace la sociedad minera con justa razón.

Lo importante es que , así Piñera se apronte para recibir las flores de una historia que podría claramente haber terminado en tragedia y que si no fue así, no es por el Gobierno ni la empresa, sino por la tenacidad y la esperanza de los 33 trabajadores mineros, el amor a sus familias,  y sus compañeros que se mantienen trabajando día y noche para rescatarlos.

Chile festejó y todos celebramos que se concretara el primer contacto con ellos. Cuatro días después, frente a una cámara que les fue enviada por una pequeña sonda, las primeras imágenes reproducidas con sonido en un video de los mineros que, hasta este momento, siguen atrapados en el fondo del yacimiento. Estas imágenes fueron mostradas el 26 de Agosto a sus familiares. En la grabación, uno de ellos, recorre el interior de la galería mostrando los lugares en los que duermen, juegan al dominó y se asean. En un vídeo donde se les aprecia delgados, semidesnudos, aparentemente sanos y de excelente humor.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=YsM8TEFpzkM&feature=player_embedded]

Uno de ellos muestra un botiquín y dice; “acá lo tenemos todo bien organizadito… alcohol, remedios, desodorantes, pasta de dientes. Por acá tenemos un dominó. Este es el lugar donde nosotros nos entretenemos, hacemos una reunión todos los días, planificamos. Acá oramos.”

Desde que ocurrió el accidente acordaron enfrentar juntos el reto por vivir. Aprovecharon al máximo lo que cada uno sabía y puso al servicio de los demás.  Decidieron ayudarse sin egoísmos, establecieron rutinas para sobrellevar el inevitable deterioro de su salud física y mental. Se organizaron como un verdadero equipo. En lugar de lamentarse por los pocos recursos, fueron extremadamente creativos e inteligentes para usar bien los disponibles. Incluso confeccionaron un juego de dominó con pequeños trozos de papeles.

“Estamos todos sanos y con hambre”, dijeron en su primera comunicación telefónica con la superficie.

¡Solidaridad, normas de convivencia, disciplina, liderazgo, una ilusión compartida! Cada uno asumió la responsabilidad de cuidarse a sí mismo y al compañero. La tolerancia ante la tensión, el humor ante la angustia, y la esperanza ante la incertidumbre se consolidaron en la determinación de estos luchadores. Su objetivo es vivir y la estrategia estar unidos y trabajar para facilitar el rescate que, suman entre 65  y 70 días, que ha puesto a prueba su fortaleza y su cordura para superar hasta el límite.

“Allá abajo” ellos han dado lo mejor de sí mismos y triunfaran. Sus actitudes son ejemplares. No emergerán de esa profundidad como compañeros, sino como hermanos. No se quejan, se animan; no se recriminan, se apoyan. Son el equipo ideal al tiempo que la perforadora continúa excavando su rescate.

En cambio, “aquí arriba” y con tantos recursos, hay personas que se comportan atrapadas por prejuicios, individualismo, egoísmo, envidias, falta de perdón, depresiones, odio, indiferencia, vanidades, avaricias, guerras, etcétera. Bien podría medirse por la falta de amor al prójimo, para dejar de pensar menos en nosotros y más en los demás. Se encierran en su mente, escondiéndose de quienes necesitan o les necesitan, sumidas en la oscuridad a pleno sol. ¿Quiénes estarán más tiempo atrapados? ¿Los mineros o los prisioneros de su pensamiento?

Los 33 hombres están ocupados en vivir, y lo hacen de una manera positiva, unidos de cuerpo y espíritu, mientras que en la superficie hay organizaciones, grupos, personas que pudiendo trabajar en equipo como los mineros apenas logramos sobrevivir, debido al derrumbe de nuestras propias actitudes, a la ceguera que no nos permite ver dos dedos de frente. ¿No es paradójico?

La noticia debe hacernos reflexionar en muchos aspectos humanos y en la necesidad de corregir  toda la legislación respecto a las labores mineras en nuestro país  (recordemos Pasta de Conchos) y que nunca más pueda repetirse una situación tan grave como ésta por la irresponsabilidad de empresarios y la debilidad de la normativa de seguridad laboral.


Armonía para tu Entorno, Felicidad para tu Vida, Paz para tu Corazón.
Las cosas son percibidas, los conceptos son pensados, los valores son sentidos.
La palabra siempre debe enseñar, conmover o distraer.
Lo que oigo, lo olvido; Lo que veo, lo recuerdo; Lo que hago, lo entiendo.
Siente el pensamiento, piensa el sentimiento.
Que temprano se nos hizo tarde.

Share

About the Author

Erase una vez una mujer en un mundo donde las noches eran largas y los días cortos para contar su propia historia. Los cincuenta años son como la última hora de la tarde, cuando el sol se ha puesto y me invita a la reflexión, sin embargo un crepúsculo me induce a creer, a pecar, a sonreír y tal vez por eso reflexiono con la luz de mis sentidos, con el aroma de las flores y el roció de los demás. Erase una vez una mujer que devoraba libros para regalar palabras. Eso es lo que soy, una poesía que se inspira cada día para arrullar las estrellas y suspirar con la luna”. TWITTER: @Nina_Ramon