Cambiando El Mundo: Harriet Beecher Stowe, la abolicionista.

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For the sisters of our race

Thou’st nobly done thy part

Thou hast won thyself a place

In every human heart

(Frances Watkins Harper)

 

Cuenta la historia (apócrifa) que cuando Abraham Lincoln conoció a la escritora Harriet Beecher Stowe, esto fue lo que le dijo: “Así que usted es la mujercita que escribió el libro que ha provocado esta gran Guerra”.

Por libro se refería a “La Cabaña del Tío Tom” (1852), primer novela de Stowe y la obra de ficción que cambiaría para siempre la percepción de la mercadotecnia editorial.

El éxito comercial de la Cabaña del Tío Tom sobrepasó incluso a los libros de mayores ventas durante los 1850’s. Publicado en dos volúmenes en marzo de 1852, vendió 350,000 copias en los Estados Unidos, y más de dos millones alrededor del mundo. Al final de la década, la novela de Stowe ya había sido traducida a 18 idiomas.

En Rusia, la obra fue leída por Tolstoi, Turgenev y Pushkin. En Francia, la autora George Sand se refirió a ella como el trabajo de un genio que ha creado una Tomanía, aún mayor que la Jan Eiremania. Para finales de la década la crítica estadunidense reconocía a Stowe como una gran escritora y a  “La Cabaña del tío Tom” como una gran obra de ficción”.

 

I wrote what I did because as a woman, as a mother, I was oppressed and broken-hearted with the sorrows and injustice I saw, because as a Christian I felt the dishonor to Christianity – because as a lover of my county, I trembled at the coming day of wrath.” [Harriet Beecher Stowe]

 

 

 

En 1890, Helen Gray Cone, adjudicó al triunfo de Stowe la  madurez del conjunto de escritoras americanas:

Ante el hecho de que el libro norteamericano que ha irrumpido en Europa sea obra de una mujer, el antiguo tono de patrocinio se ha vuelto ridículo, el viejo sentido de la ordenada e inevitable fragilidad  por parte de la “escritora” se volvió obsoleto. A partir de ahora las mujeres, sea cual sea su percepción personal acerca del tan discutido libro, se permitirán, consciente o inconscientemente, tomar el lápiz con mayor firmeza, moverlo con mayor libertad”.

La obra de Stowe aparece en un momento de gran polarización en los Estados Unidos y se dice que sentó las bases para la guerra civil en ese país. Stowe, de ideas abolicionistas, escribió la novela en respuesta a una ley que obligaba a los ciudadanos norteamericanos a contribuir en la captura de “esclavos” que escaparán de sus “amos” [Fugitive Slave Act].

El éxito de su novela y la caracterización de sus personajes basados en el sufrimiento de los esclavos negros y el abuso de sus patrones blancos, provocó una ola de publicaciones conocidas como “anti-Tom” que justificaban la razón de ser de la esclavitud y vanagloriaban o exaltaban la superioridad y supuesta “benevolencia” de los amos “blancos”.

Tristemente, algunas de estas obras fueron escritas por mujeres:

Por ejemplo en la novela de Mary Eastman “La Cabaña de la Tía Phillis” [que vendería 18,000 copias tan solo en la primer semana de publicación], la tía Phillis es una “mammy” (nana negra) leal y amorosa, cuya muerte provoca diálogos “llenos de ternura” y “admiración” por parte de los blancos; como éste entre el hijo del amo de la planta algodonera y sus compañeros de Colegio:

Tenemos una sirvienta que se llama Phillis; vale más que rubíes. Su dedicación, honestidad, su apego a nuestra familia, excede cualquier cosa. Me gustaría que los Abolicionistas imitarán una de sus virtudes ––la humildad…Ella es una esclava aquí, pero está destinada a convertirse en Santa en el más allá.”

Por décadas, en la crítica literaria las virtudes estéticas de la obra de Harriet Beecher Stowe han sido opacadas por su contenido político, y no han faltado los críticos que le han restado valor a su creatividad literaria. No obstante, tras el éxito de la Cabaña del Tío Tom, Stowe escribió ocho novelas más, desafiando tanto a sus críticos pro-esclavitud como las expectativas que los convencionalismos de la época depositaban en las mujeres.

También su posicionamiento abolicionista dentro y fuera de su obra fue cada vez más abierto y cada vez más provocador.

Un ejemplo de ello lo vemos en el capítulo XX de su novela Dred. En este párrafo aborda el tema de la relatividad de la verdad y la importancia del punto de vista:

“Uno casi podría imaginar que no hay tal cosa como la verdad absoluta, ya que un cambio de situación o de temperamento es capaz de cambiar toda la fuerza de un argumento. Nos hemos acostumbrado, incluso algunos de los que más sentimos, a evaluar los argumentos a favor y en contra del sistema de esclavitud con los ojos de aquellos que están conformes. Nosotros ni siquiera sabemos qué tan justa es la libertad, ya que siempre fuimos libres. Nunca tendremos todos los materiales para encontrar la verdad absoluta en este tema, hasta que tomemos en cuenta, con nuestros propios puntos de vista y razonamientos, los puntos de vista y razonamientos de aquellos que han sido doblegados por el yugo y que han sentido el hierro entrar en sus almas”.

 

Pero, ¿cómo logró Harriet Beecher Stowe en 1852 escribir una obra de esa magnitud, pese a los convencionalismos de la época? Ella misma lo explica en una carta que envía a la activista abolicionista Eliza Cabot Follen en 1852:

 Para empezar, bueno, soy un pedacito de mujer ––algo mayor a los cuarenta, casi tan delgada y seca como una pizca de tabaco­­–– en mis mejores días no hay mucho que ver en mí y justo ahora me veo como un articulo de segunda mano.

Me casé a los veinticinco años con un hombre rico en Griego, Hebreo, Latín y Árabe, y por lo tanto, rico en nada más….Luego entonces fui proveía de una riqueza de distinta índole. Tuve dos mellizas de cabezas rizadas para empezar y mi caudal en esta línea ha incrementado gradualmente hasta ser la madre de siete hijos, de los cuales el más hermoso y el más amado se encuentra enterrado cerca de mi residencia en Cincinnati. Fue en su lecho de muerte y en su tumba donde aprendí lo que una pobre madre esclava siente cuando se le arrebata un hijo.

Durante esos largos años padeciendo pobreza y enfermedad y un clima debilitantemente cálido, mis hijos crecieron a mi alrededor. La habitación de los niños y la cocina fueron mis principales campos de trabajo. Entonces una de mis amigas conmovida por mis fatigas copió y envió un par de viñetas de mi pluma a una publicación anual. Con mi primer paga ¡me compre una cama de plumas! En virtud de haberme casado en la pobreza y no contar con una dote, y el hecho de que mi esposo solo contara con una amplia colección de libros y un gran caudal de conocimiento ––la cama resultó ser la mejor inversión.

Tras esto, pensé haber descubierto “la Piedra Filosofal” y cuando se fue requiriendo una nueva alfombra ó un nuevo colchón…entonces le dije a mi fiel amiga y factótum Ana, quien compartía todas mis alegrías y tristezas “ahora si cuidas a mis bebés y te haces cargo de la casa por un día escribiré un artículo, y entonces saldremos de apuros”. Y así fue que me convertí en autora”.

 

Harriet Beecher Stowe

Nació en Litchfield, Connecticut el 14 de Junio de 1811 y murió el 1ro de Julio de 1896. Fue la séptima de siete hijos concebidos por el líder religioso Lyman Beecher y Roxana Foote, una mujer profundamente religiosa que murió cuando Harriet tenía cinco años.

Durante su vida escribió más de 20 libros, entre novelas y memorias, convirtiéndose en una influyente voz la época de la guerra civil tanto por su obra como por su posición en distintos temas sociales, especialmente la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos.

 

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About the Author

Insumisa y terca. Aquí estamos, porque creo profundamente que las mujeres podemos y debemos cambiar el mundo. Ya nos toca. Empecemos por opinar sobre los grandes temas, que los pequeños nos aburrieron hace muchas décadas. TW: @MargaBritto