Consignas de ayer: Hay que ser Femeninas y no Feministas

Consignas de ayer: Hay que ser Femeninas y no Feministas

No hace mucho recibí por correo electrónico una muestra de lo que a mi ver, puede ser uno de los documentos más valiosos para entender los “esfuerzos oficiales” por educarnos a nosotras, las mujeres, en beneficio del sexo opuesto.

El Manual de la Buena Esposa,  es un especie de catecismo dolosamente machista, publicado en 1953 en España por la “Sección Femenina” de la Falange, el Partido del dictador Francisco Franco.

La Fundadora y Delegada vitalicia de la Sección Femenina fue Pilar Primo de Ribera, hermana de José Antonio, fundador de la Falange, y ambos hijos del dictador Miguel Primo de Ribera.

La meta de la Sección Femenina era “despertar conciencia de lo que se supone ser español, siendo una de las bases de su doctrina, profundamente ligada a la religión católica, la dignificación de la mujer y sus valores específicamente femeninos en la vida moderna”.

“hay que ser femeninas y no feministas”.

Curiosamente Pilar Primo de Ribera, nunca se casó, aunque cuentan las malas lenguas que esfuerzos no faltaron por casarla, nada más y nada menos que con Adolfo Hitler.

Aquí tienen las 11 laminitas con sus respectivos mandamientos:

Por imposible que parezca, esta no fue la última campaña dirigida a las mujeres, ni la más castrante. En 1958 se publica en  “Economía doméstica para bachillerato y magisterio”  Sección Femenina 1958, algunos consejos, de los que a continuación muestro algunos de los más disparatados:

“Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche”

!El siguiente  es encantador!

“En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que así y no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer”.

Podríamos sentirnos menos indignadas convenciéndonos de que “esos” fueron otros tiempos, y que afortunadamente en el tema de equidad de género hemos avanzado un montón desde 1953, sin embargo no pude evitar reflexionar en mi propio entorno encontrándome con algunas imágenes muy actuales, como la de una vecina casada con un médico, que un día se despidió del cafecito vespertino– al que había ido con tubos en el cabello–, porque su esposo no tardaba en llegar y tenía que arreglarse. Yo le pregunté ingenuamente que si iban a salir a algún lado, y me dijo categóricamente que NO, que esa era su rutina para recibir al marido: peinada, maquillada  y con los dientes recién lavados.

Peor aún, me encontré con el recuerdo no muy lejano de una tía -hermana de mi madre- que entre muchas de sus abnegaciones, tiene la tarea de permanecer de pie mientras el marido come, porque las  tortillas se las tiene que calentar una por una, nada de calentar en el micro un bonche y dejarlas en unos de esos tortilleros termales que hay ahora tan prácticos.

Y otros casos más que puede encontrar uno en su propia vida o en la de gente muy cercana, que van desde el mirar hacia otro lado sabiendo que el esposo anda en oficios, digamos que para nada honorables, o la que permanece en una relación donde ya no hay amor ni respeto, aparentemente por comodidad, aunque creo que en el fondo  se debe más a un sentido de la obligación que, adivinen de dónde nos viene?.

Ojo que aquí no incluyo a quienes permanecen en una relación a pesar de vivir bajo el yugo y terror de la violencia doméstica, porque ahí el tema se complica dolorosamente, y nadie puede culpar a una persona por encontrarse prisionera en una situación así por temor.

A mi por ejemplo, me sigue sorprendiendo que aún en nuestros días en toda la publicidad que tenga que ver con el cuidado del hogar, se siga empleando el mismo modelo de “Reinita del Hogar” con mandil. Me supongo que los mercadólogos habrán descubierto que a pesar de que las mujeres trabajamos 8 o más horas diarias, un amplio porcentaje llega a casa a continuar con las labores del hogar, mientras  el Señor de las Pantuflas, cena o ve televisión, o de plano no ha llegado. ¿Porqué? por ese sentido de obligación que cargamos culturalmente, viejo y pesado equipaje que no podemos dejar en el camino, aún en nuestros días. Volteen a sus casas y pregúntense quién limpia, y si ustedes son de esas mujeres a las que unos trastes sucios no les hacen ni ronchas, las felicito, no forman parte de esta cultura de Mujer Moderna que trabaja doble.

1953 no está tan lejos, muchas de estas mujeres adoctrinadas para ser la esposa modelo, son nuestras madres, y algunas son las  abuelas de nuestros hijos. Tengo amigas por ejemplo, que han pasado los mejores años de su vida en terapia, tratando de resolver porqué su madre les exigía servirle el plato al hermano o lavarle la ropa. Aunque yo digo que están en terapia por resolver cómo ver al hermano sin querer levantarlo a patadas del sillón.

La cuestión es que aún en nuestros días, y aún en familias donde el nivel de educación es más alto que la media se continúa –aunque sutilmente–, con patrones que hemos venido heredando por generaciones, y que son muy difíciles de romper. Por ejemplo mi madre, de quien me siento sumamente orgullosa porque es un gran modelo como mujer, como amiga y como madre, me sigue preguntando que qué voy a hacer para la cena, cuando sabe perfectamente que NO cocino. ¿Porqué lo hace? No me puede contestar.

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About the Author

Insumisa y terca. Aquí estamos, porque creo profundamente que las mujeres podemos y debemos cambiar el mundo. Ya nos toca. Empecemos por opinar sobre los grandes temas, que los pequeños nos aburrieron hace muchas décadas. TW: @MargaBritto