Diario de una mujer

Diario de una mujer

©Gustavo Salinas U.

De vez en cuando hay que soltar, dejar de mantener las cosas en el lugar que creemos que  deben ir, esto lo digo por mí y por aquellos que en mis palabras vean sus propias palabras; el espejo funciona así ,vernos no es suficiente. Cuando al vernos duele, tal vez esto sí sea útil y nos permita  soltar, relajarnos y rendirnos a esta lucha sin salida.

Ese día ha llegado para mi, ese día que la vida sucede como todos los demás días de todos mis días de existencia y de pronto el verme por primera vez me produce el “horror de sí”, me permite decir “no controlo más esto”, debo soltar, soltar como cuando quitas el peso que llevas en el bolso, soltar como cuando exhalas y dejas salir un suspiro y permites que el aire nuevo entre en tu boca.

Las situaciones se crean no nacen como tal. Este día no todo es alegría, no todo es la falsedad que cubre el dolor, sin embargo el dolor no es amenazante cuando viene a empujarnos, cuando revuelve las cosas que teníamos acomodadas en nuestra rutina diaria, en nuestra pequeña y egoísta realidad.

En estos momentos la pregunta regresa a replantearse con mayor fuerza, con mayor sonido  retumba en los pilares que sostienen mi existencia,  en la multitud de pensamientos que rodean mi cabeza, en las telarañas de los deseos que me visten cada mañana y una vez más postrada ante mis ojos resuena para decirme, para que me diga, para que pregunte a los eternos desconocidos que me habitan: ¿Quién soy yo?

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