Jane Bartik: la mujer ignorada en los inicios de las computadoras

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Cuando  en 1946, se dio a conocer el Integrador Numérico Electrónico y Computadora (ENIAC, por sus siglas en inglés), fue presentado como una máquina milagrosa capaz de calcular con toda precisión la trayectoria de proyectiles de artillería.

La cobertura de la prensa se enfocó en el “hardware” y en aquellos hombres que lo construyeron, ignorando a la mujer que programó aquella primer computadora. No obstante la magia del ENIAC emanaba de su “software”, que en mayor parte había sido “escrito” por Jean Jennings Bartik, a quien sólo hacía el final de su vida, fue reconocida como una pionera de la programación.

Bartik nació en 1924, fue la sexta de siete hijos en una familia de granjeros de Missouri. “Sus padres valoraban la educación por encima de todo” dice el New York Times. Ella fue la única estudiante mujer en su clase de Matemáticas en la ahora “Northwest Missouri State University” (antes Northwest Missouri State Teachers College). En 1945, uno de sus instructores vio una publicidad en una revista de matemáticas, anunciando que el Ejército estaba reclutando a matemáticos talentosos para un proyecto en Filadelfia.

Bartik se montó en el primer tren que salía a Filadelfia tan pronto fue aceptada en el proyecto. “Buscaba la aventura” , asegura su hijo Timothy Bartik, “y la obtuvo’.

Ya en Filadelfia, Bartil se unió en un equipo femenino, encargado de “preparar” el ENIAC, “que entonces se mostraba como una venial tarea de enchufar conexiones eléctricas” (CNN.com)

Pero de hecho, convertir cálculos matemáticos en impulsos eléctricos decifrables por una máquina, era una tarea endemoniadamente compleja, la cual requería un extenso conocimiento y facilidad matemática.

Para complicar aún más lo que ya era el proyecto ENIAC, había que trabajar con un prototipo inestable de 30 toneladas de peso, que contenía unos 18,000 tubos de vacío.

La guerra terminó antes de que la máquina pudiera ser puesta en servicio, sin embargo Bartik transformó su experiencia de tiempos de guerra en trabajos de tiempos de paz, programando dos de las primeras computadoras de la industria, BINAC y UNIVAC, y trabajó en la naciente industria editorial de alta tecnología.

Bartik dejó de trabajar en 1951 para dedicarse a su familia, pero regresó a la industria de las computadoras en 1967.

Recibió el tan demorado reconocimiento a su labor como programadora en un reciente documental titulado: TOP SECRET ROSIES: THE FEMALE COMPUTERS OF WORLD WAR II”.

Jean Bartik falleció el pasado mes de Marzo en un hospicio en Poughkeepsie, N.Y. Tenía 86 años.

Con información de THE WEEK, The new york times y CNN

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