México Herido con las Alas Rotas

México Herido con las Alas Rotas

Me llama la atención que muchos análisis críticos se hacen ahora sobre el “Centenario de la Revolución” y el “Bicentenario de la Independencia”.

Efectivamente, el espacio cronológico entre ambas efemérides estuvo pleno de acontecimientos importantes y logros trascendentales.

Los héroes de la insurgencia -criollos, ibéricos, mestizos y naturales- murieron en el esfuerzo por intentar resolver el destino de nuestro país como lo narra la historia. Pero, ¿realmente fueron las vías útiles para lograrlo?

Si la respuesta es sí; aparte de ser declarados héroes, debieron ser “grandes inspiradores” que lucharon decidida y conscientemente por su ideal para pelear en contra de la opresión que convirtiera, a uno de ellos, en “Padre de la Patria”.

Si la respuesta es no; piense entonces en la ejecución -más reciente- que rebasa la cifra de 28.000 nacionales y 72 extranjeros que no debieron morir para despertarnos la conciencia y sentir el coraje para gritar ¡YA BASTA DE IMPUNIDAD!

Desde la óptica de la historia, las causas estuvieron bastante claras, pero no unificadas. En pleno siglo XXI, es fecha que aún no se hace posible la soñada democracia y la unidad nacional. México ha revolucionado en su historia pero no ha evolucionado en sus ideas. Seguimos siendo una mezcla de opiniones, ideologías, convicciones, intereses, etc., solo que ahora con herrajes más vistosos que los utilizados para marcar el ganado que ha sido domesticado; PRI, PAN, PRD, PT, PVEM, y no sé cuantos más que solo han servido para dividirnos y hacernos la –ya famosa- “Roqueseñal” unos a otros.

LA CONQUISTA (1519)

Igual que hace 500 años, según la mitología azteca; el sol y, con él, la humanidad han sido destruidos cuatro veces. Y así entre “El clásico divide y vencerás”, errores tácticos de los aztecas y desigualdad entre ellos mismos prosiguió la lucha, donde –aproximadamente- 240.000 guerreros defendieron su casta, su linaje y su honor a muerte, pero esta vez, en contra de los conquistadores españoles. Finalmente cuando todos los Mexicas dieron la vida por su nación, cayó la gran Tenochtitlán que había sido fundada sobre el corazón de los enemigos de su propio pueblo para luego convertirse en la nueva España.

Hoy el gran imperio azteca se encuentra sumido en la misma ingobernabilidad producto de la falta de interrelación y aciertos para dirigir a emperadores  y sus respectivas tribus.

Flagelos como la pobreza, la violencia, la corrupción y la inseguridad social se han convertido en el azote de nuestra cotidianidad; el descontrol  y el caos que vive la estructura gubernamental se transmite en gran medida en el actuar y sentir “ciudadano”. La falta de acuerdos políticos producto del desarrollo y mala promoción de la democracia en nuestro país, viene obstaculizando la toma de decisiones preponderantes y definitivas para salvaguardar a la gran “Tenochtitlán” del subdesarrollo y probar las mieles del primer mundo en lugar de mantenernos cobijados por el espíritu de destrucción en espera de Tonatiuh.

LA INDEPENDENCIA (1810)

Históricamente, este suceso glorioso en tiempos de la Nueva España, donde Miguel Hidalgo e Ignacio Allende encabezaron una milicia provinciana que logró incorporar 80.000 hombres a su paso. Tanto odio provocó que perdieran el control de si mismos que acabo convirtiendo cada una de las batallas en despiadadas  masacres, violaciones y saqueos por la falta de una disciplina militar. Irónicamente, la historia nos revela que ambos personajes emprendieron esta cruzada, no por la independencia sino contra del tributo y la insurrección cuando se enteraron que la colonia iba a ser entregada al reino de los franceses.

Sin embargo, a 200 años de Independencia los compatriotas seguimos vitoreando, gritando, celebrando y haciendo alusión a la democracia e independencia, muchos sin saber porqué pero agradeciendo a los héroes que nos dieron patria y a los indígenas e intelectuales que acogieron dicho movimiento insurgente que acabó por convertirnos en la soberanía nacional que hoy somos.

Ya en tiempos modernos, el grito de independencia se ha convertido en alarido ante la ola de violencia por las calles, por los secuestros exprés, el genocidio y las violaciones a los derechos humanos que se ha apoderado del país.

LA REVOLUCION (1910)

Entre 1910 y 1920 México fue sacudido por una serie de luchas y revueltas conocidas como revolución mexicana en contra del “Porfiriato”. La necesaria reconstrucción del país se vio dificultada por las disputas entre las propias facciones revolucionarias, donde no había ley.

El 85% de las tierras pertenecían al 1% de la población, y la lucha era por la distribución de las mismas. Ese fue otro grito que se extendió por los cuatro vientos; “Tierra y Libertad”.

Fue una revolución de todos contra todos por la repartición de las tierras, muy parecida a la actual. Solo que ahora el 85% amenaza con ser territorio de los Narcos y el 1% de los Zetas.

No podemos hablar de revolución con palos, machetes y fusiles, porque según dicen; la historia de la sociedad no acepta retrocesos, pero si podemos hablar de la declaración de una “Guerra contra el narcotráfico” que ha ocasionado bajas a más de 28.000 “inocentes” (mientras no nos demuestren lo contrario porque asi lo estipula la ley). Una ley que no es equitativa y solo es justa para los “fuertes y poderosos” como en la época de Don Porfirio. Para los débiles e indefensos solo la “Justicia Divina”, “La ley de Herodes”, “La ley del Talión” y el clásico “Sálvese Quien Pueda” como medida de prevención.

LOS TIEMPOS MODERNOS (2010)

Ahora la revolución moderna se gesta entre los grandes monopolios, los consorcios, las instituciones y la banca, los organismos no gubernamentales, los sindicatos, las grandes, medianas, pequeñas y micro empresas, las casas de bolsa y las operaciones bursátiles, las compañías privadas y los poderes que llamamos fácticos, como la televisión, suficientes para tenernos dominados.

Por si fuera poco, la burocracia -no podía brillar por su ausencia- ha tomado las riendas de esta nueva rebelión.  Seguimos siendo los mismos sometidos por la supremacía de un gobierno que, nos guste o no, ahora somos los plebeyos de la corona.

Hemos sido un país incapaz de resolver sus más grandes problemas. ¿Por qué Chile pudo reconstruirse después de una dictadura militar? ¿Por qué Brasil, que era muy pobre, ahora es el rey de petróleo? ¿O por qué España, que vino de otra dictadura, se convirtió en primer mundo? ¿Por qué ellos sí pueden reconstruirse y nosotros no? La única idea que se me viene a la mente es la corrupción. Esa es la principal razón por la cual estamos como estamos. Es una corrupción que corroe los huesos de todo México; un cáncer que avanza al punto de ocupar los primeros lugares.

Mucho se habla del “Derecho a la libertad de expresión” porque la sentimos  coartada, pero nuestros tiempos no se comparan con épocas históricas en las que no había esa libertad. Pero por otra parte, en ningún medio de comunicación existe la opinión pública porque media población está, si no en la miseria, al menos en el borde de ella y no todos tenemos –o tienen- el mismo acceso a la información y esto la convierte en “Privada”.

La opinión publica constituye una unidad de pensamiento, convicciones, emociones, tendencias o metas, que se producen bajo determinados factores sociales, que ya no resultan expresión del yo propio, sino el reflejo de las condiciones sociales a las cuales todos los sujetos se encuentran sometidos o influenciados por otras ideas o conceptos como ha pasado en la historia.

Pero siendo sensatos, la opinión pública no puede existir en un país donde no se lee, donde hay un analfabetismo funcional. Los mexicanos creemos que porque fuimos a la escuela y nos entretenemos con cualquier texto ya aprendimos a leer aunque no entendamos nada. Como dijo Don Carlos Monsiváis (q.e.p.d.): “No sé si ya no entiendo lo que pasa o ya pasó lo que yo estaba entendiendo”, pero mejor fórmese su propio criterio guiado por el sentido común.

Está demostrado que es más fácil cambiar la historia que cambiarnos nosotros. En estos tiempos quisiéramos entender -y tener- una lucha civilizada, organizada e ideológica, una lucha de palabras constructivas, una lucha regeneradora, no de sevicia o indiferencia. Una lucha que unifique las ideas y nos ponga a trabajar en equipo.

El mismo gobierno nos convoca al “diálogo”, sin entender que el “diálogo” no es posible cuando no hay paz, la desesperación y la sangre han bañado a un pueblo desde su más nata esencia. Quisiéramos que acabara todo esto y que llegara el momento en que surjan políticos con un pérfil libre de corrupción, que verdaderamente tengan como interés prioritario el mejorar la educación del pueblo que inicie desde abajo para poder mejorar la desigualdad, entonces hablaremos de otro México… ¿estaré soñando como muchos?

Olvídese de esa frase de que “los pueblos tienen el gobierno que merecen”, suena bonita, pero es discutible. Santo Domingo, por ejemplo, no hizo nada para merecer a Rafael Trujillo o a Ulises Heureaux; Uganda no hizo nada para merecer a Idi Amin Dada; Nicaragua no fue culpable de tener a Anastasio Somoza, como tampoco Venezuela a Hugo Chávez… ¿Qué hicimos nosotros para tener a los Salinas, los Zedillo, los Fox, los Calderón?

Hay algo muy cierto y esto va para todos los que aplican el articulo 30 en su fracción I de la Constitución Política Mexicana; usted o yo no elegimos este sitio por naturaleza, pero si piensa que cualquier otro país es mejor que donde nació, entonces el problema no es privativo de los malos gobiernos o las malas costumbres, sino suyo también. Centre su objetivo en mejorar su calidad de vida donde usted quiera, pero no escupa el suelo que pisa porque entonces estaremos convirtiendo nuestra tierra en albergue de enemigos y traidores porque México somos todos, y lo vamos a defender aunque el monumento levantado en honor a la verdad, nuestro “Ángel de la Independencia” se haya profanado.

No olvide que el gobierno, en cualquiera de sus tres niveles, es nuestro empleado y como tal hay que exigirle cuentas, hay que reclamarle la falta de su compromiso y recordarle que si está allí es porque se lo debe, ya no a los resultados de las urnas, sino a toda una nación que le demanda una función eficaz,  tan digna como la banda presidencial que porta en cálidad de préstamo, y si no puede con el ejercicio que la devuelva (dudo que lo haga).

Agradezco como siempre su fina atención, y me despido con lo siguiente:

Exhortemos a la comunidad para que UNIDOS fortalezcamos las ideas, los conceptos y las acciones de compromiso con un MEXICO herido que está pidiendo a gritos que lo SALVEMOS.

Nota para el lector: Si considera prudente la medida, lo invito a visitar esta página BRIBEline por si desea reportar algún soborno.

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About the Author

Erase una vez una mujer en un mundo donde las noches eran largas y los días cortos para contar su propia historia. Los cincuenta años son como la última hora de la tarde, cuando el sol se ha puesto y me invita a la reflexión, sin embargo un crepúsculo me induce a creer, a pecar, a sonreír y tal vez por eso reflexiono con la luz de mis sentidos, con el aroma de las flores y el roció de los demás. Erase una vez una mujer que devoraba libros para regalar palabras. Eso es lo que soy, una poesía que se inspira cada día para arrullar las estrellas y suspirar con la luna”. TWITTER: @Nina_Ramon