TOMAS ELOY MARTINEZ
PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA 2002
313 Págs
“El extremo mayor de la soberbia es creerse hijo de Dios”. [pág. 65]
G.M. CAMARGO es el todopoderoso Director de un periódico de circulación nacional en Argentina. Un hombre al que a pesar de haber alcanzado el éxito con su propio esfuerzo, su soberbia le impide concebir a sus deseos como algo menos que letra sagrada.
En medio de un periodo en la historia de la Argentina, donde el país se está viniendo abajo por los constantes martillazos de la corrupción, Camargo ha desatado una guerra mediática contra el presidente en turno, mientras se va obsesionando con una joven periodista, a quien le dobla la edad y que ha sido encomendada por el diario a investigar un peligroso asunto que eventualmente pondrá en evidencia la podredumbre del gobierno argentino, provocando el derrumbe del Presidente.
“Ahora es fácil contar esta historia porque ya todo el mundo sabe lo que pasó, pero en 1997 era un enredo tan inverosímil que la gente le prestaba poca atención o pensaba que eran exageraciones de una prensa encarnizada.” [pág. 36]
Camargo también es padre de mellizas, viven en Chicago y una de ellas tiene cáncer. Y es en estos episodios dónde se deja ver una de las partes más oscuras del alma de Camargo, su inflexibilidad y su insensibilidad ante el amor filial.
Reina Remis es una joven periodista con un gran talento. Experta en teología y obsesionada con la idea apócrifa de los dos Jesús (Jesús y su mellizo Simón], va subiendo el escalafón del poder en el Diario, en la misma medida que la atracción que inspira en Camargo se va transformando en una obsesión enfermiza.
“Con las mujeres es siempre así, ya lo sabe Camargo. No pierden nada de lo que han vivido, llevan de un lugar a otro todo lo que les sucede y, cuando acumulan demasiado, lo que les sobre sale a la luz sin que ellas puedan evitarlo”.
La novela atrapa desde el principio porque se mueve en un ámbito que nos ha configurado la percepción de la política latinoamericana de los últimos cincuenta años: la corrupción oficial y la impunidad. Y también, aunque nunca lo menciona con nombre propio se entiende que por presidente se refiere a Julio Menem, proporcionando datos que pueden corroborarse, y otros que no sin dejar de ser creíbles y entretenidos.
”Qué te parece? Somos un país moribundo y ahora estamos perdiendo el tiempo con esta comedia”.
En el plano político la novela de Tomás Eloy Martínez logró encender en mí, como lectora, la idea esperanzadora de la ficción es el medio idóneo para revelar las verdades que los diarios no quieren publicar.
Sin embargo, en el plano emocional y psicológico quedan algunos vados en los que el autor ha elegido recurrir al cliché para explicar el desapego de su personaje hacia los suyos y la patética y violenta obsesión de Camargo hacia Reina: todos los caminos llevan a una madre.
“Nada más difícil que amar y al mismo tiempo aceptar que no le aman”
La impunidad y la soberbia son dos elementos que perduran a lo largo de la novela, y como en los peores gobiernos de nuestra era, Camargo hará buen uso de ambos para salir triunfante.
Sobre el Autor:
Tomás Eloy Martínez nació en Tucumán, Argentina en 1934 y falleció en Buenos Aires el 31 de enero de 2010.
Sus novelas Santa Evita (1995) traducida a más de 30 idiomas, y La Novela de Perón (1985) que recrea las vidas del ex Presidente argentino Juan Domingo Perón y su segunda esposa Eva Duarte, Evita, son las dos obras que más prestigio le han dado a nivel internacional.
En ambos libros el autor creó una técnica opuesta a los escritores del Nuevo Periodismo en Estados Unidos (Hunter S. Thompson, Norman Mailer, etc.), ya que mientras los últimos hacían periodismo utilizando recursos de la ficción, Tomás Eloy Martínez utilizó el estilo periodístico para contar historias producto mayormente de la ficción, es decir en sus propias palabras: “introduciendo elementos de duda en la historia”
El vuelo de la Reina, su novela que ganó el Premio Alfaguara de Novela en 2002, vendió medio millón de copias tan solo en China.
Su penúltima novela, El Cantor de Tango (2005), fue nominada para la primera edición del premio Man Booker Internacional, que reconoce la trayectoria de los autores. En esta lista de nominados se incluyeron también a García Márquez, Doris Lessing, Phillip Roth y John Updike. El premio finalmente fue otorgado al escritor albano Ismael Kadaré.
Durante la Dictadura Militar y la Guerra Sucia en Argentina, Tomás Eloy Martínez pasó ochos años exiliado en Venezuela, tras ser amenazado por los escuadrones de la muerte. En ese país fungió como editor del periódico venezolano El Nacional, fundando también El Diario de Caracas. Posteriormente pasó más de veinte años en los Estados Unidos, primero como conferencista en la Universidad de Maryland. Desde 1995 fue Director de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, y últimamente fue profesor de español y portugués en la Escuela de Artes y Ciencias.
Al morir, tenía apenas tres años de haber regresado a su país natal, declarando que los Estados Unidos se había transformado en un país “asfixiante” y que “George W. Bush había cambiando la cultura de libertad de su país en una forma que podría considerarse irreparable”.
Tomás Eloy Martínez murió en Buenos Aires, Argentina, abatido por un cáncer.

