RETO 52 LIBROS, SEMANA 19: Canción de Tumba, de Julián Herbert

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Lo malo de ser hijo de una puta, es que cuando eres niño, algunos adultos actúan como si la puta fueses tú”.
[pág. 147]

 

 

 

Leí este libro por dos razones fundamentales: porque fue un regalo de una persona muy querida y a quien le profeso una admiración casi religiosa y segundo, porque esta persona querida tuvo a bien incluir una nota con la siguiente recomendación:

“….es la mejor novela que he leído”.

No se equivocó.

Una colección de viñetas a veces hilvanadas, otras no tanto, pero que dan la impresión de formar parte de un complot del autor para crear desde el título mismo, la novela perfecta.

No se trata de una simple mirada a un rompecabezas biográfico, sino una profunda contemplación al ser interno del autor, a sus momentos más entrañables y a los más cavernosos, acuñados no con la tinta de la auto-compasión, sino la del punzante realismo de una vida que se rebeló a los destinos de un origen desesperanzado.

Desde el lecho de muerte de su madre, Julián Herbert ha decidido dibujarnos a su madre en toda la complejidad del anti-héroe:

Mamá retórica, Mamá madrastra, mamá leucemia, mamá prostituta en La Huerta de Acapulco, Guerrero.

A los catorce años se fugo definitivamente del hogar. Trabajó de sirvienta para un par de familias guanajuatenses ultra-católicas de tradición cristera. De ahí le vino, infiero, el fervor por el san Francisco de Asís (durante años peregrinó a Real de Catorce cada 4 de octubre)“Soy una fragancia exquisita envuelta en papel periódico”

En el mundo de Herbert y su madre, la realidad se proyecta como una hermosa y a la vez profundamente triste ficción, mientras que la ficción refleja lo imperfecto, lo irónico, lo absurdamente cruel que muchas veces puede ser la realidad. ¿Qué más podríamos pedirle a un gran escritor?

“Ahí (como suele suceder con el país tras los mejores discursos del presidente en funciones)  se fue todo por el tubo.”

El exhaustivo ejercicio de encerrar con palabras los múltiples rasgos de una personalidad y una vida tan compleja como la de Guadalupe Chávez, no le impide a Herbert reflexionar sobre su propia persona y su entorno. Aquí una de mis reflexiones favoritas:

Soy un mesero en un país de meseros. A veces mis compañeros de trabajo salen en la revista Forbes, a veces se conforman con portar una banda tricolor sobre el pecho. Da igual: aquí todos los meseros mantenemos la norma cívica de escupir dentro de tu sopa. Primero te quitaremos el tiempo con nuestra proverbial cortesía. Después te quitaremos el tiempo con una estupidez criminal. Welcome to la Suave Patria. Propina, por favor.” [pág. 30]

El cliché y los lugares comunes no se atrevieron a entrar en esta narrativa. Vemos a una prostituta que odia las drogas, que ama la lectura y también a sus hijos. Y a unos hijos, que contra todas las probabilidades se re-inventaron de la mejor manera que les fue posible y en algunos casos, dándole un tremendo revés al estigma.

Una de las novelas más valientes que he leído en mi vida, el más conmovedor Homenaje a una Madre del que tengo noticias…Julián Hebert  es lectura obligada, no se pueden perder de este maravilloso esfuerzo creativo.

 

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About the Author

Insumisa y terca. Aquí estamos, porque creo profundamente que las mujeres podemos y debemos cambiar el mundo. Ya nos toca. Empecemos por opinar sobre los grandes temas, que los pequeños nos aburrieron hace muchas décadas. TW: @MargaBritto