El desexiliado siempre promueve recelos en aquel que se quedó. [Andamios, pág. 290]
Andamios de Mario Benedetti, es una novela que he leído más de una vez, pero por alguna extraña geometría de contextos, está última lectura ha hecho mayor eco en mí que las anteriores, al grado que los paralelismos entre la orquesta de pensamientos del personaje principal, Javier Montes, y los propios son más próximos, incluso por momentos los siento prácticamente hermanados, cómo si las impresiones de Javier Montes al volver a su natal Montevideo tras veinte años de exilio, salieran del estado actual de mi conciencia.
El exilio ha cambiado a Javier Montes, quién tras tomar la dura decisión de dejar a su hija de casi veinte años en Madrid vuelve a Uruguay; pero también Montevideo ha cambiado, sus antiguos colegas han cambiado, hasta las ideas han cambiado; no es casualidad que Benedetti haya optado por utilizar la siguiente frase de José Emilio Pacheco como epígrafe al capítulo dónde Montes somete a un antiguo compañero, quien ahora es diputado, a una profunda crítica:
“Ya somos todo aquello contra lo que luchamos a los veinte años”.
A primera vista pareciera que a Javier Montes lo ha movido al desexilio –al regreso a su patria–el martirio de la culpa, la vergüenza de la buena fortuna y al reencontrarse con sus colegas quienes, a diferencia de él, padecieron torturas y otras vejaciones en las prisiones de la dictadura, puede intuirse la sensación de alguien que por fin confronta a sus fantasmas de la infancia.
Sin embargo, el desexilio es mucho más complicado que esto, por eso Benedetti requirió un andamiaje de 75 viñetas que más que narrar una historia, expresan la construcción de un regreso.
Una novela con un gran caudal de reflexiones críticas. Sobre la publicidad:
“Con la televisión me pasa algo semejante. El zapping nervioso, incontenible, de mi índice obstinado, me va salvando del detergente mejor del mundo, del automóvil más veloz, del champú esplendoroso, del cigarrillo más elegante. En verdad, no soporto que la pantallita estúpida organice o desbarate mi vida. [pág. 227]
Sobre el capital, banqueros y democracia:
“En apariencia todo está bien. Los diputados son elegidos por voto popular; también los senadores y las autoridades municipales, y en la mayoría de los casos, el presidente. [Los reyes en cambio, agrego yo, no nos democráticamente elegidos, pero en compensación no mandan.] Sin embargo, quienes en verdad deciden el rumbo económico, social y hasta científico de cada país, son los dueños del gran capital, las transnacionales, las prominentes figuras de la Banca. Y ninguno de ellos es elegido por la ciudadanía. [….] ¿De qué voto popular surgieron los presidentes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Trilateral, el Chase Manhattan, el Bundesbank, etcétera. “ [págs. 255-256]
Sobre el regreso:
[…] el regreso tiene rostros y tiene voces. Está por ejemplo, el rostro de las calles, de las manifestaciones, de la primera página de los diarios, de los homenajes, de los repudios. Y está la voz de los mercados, de los estadios, de las ferias, de los vendedores ambulantes, de los políticos en cuarentena que se defienden acusando, de las víctimas que perdonan y de las que seguirán odiando de por vida, de los desaparecidos, de los memorioso, de los amnésicos. Y sobre todo están las voces del silencio, que pueden llegar a ser ensordecedoras. [pág. 290]
Dudo que algún@ de ustedes, estimad@s lector@s se haya perdido la valiosa oportunidad de leer a Mario Benedetti, y estarán de acuerdo que el poeta uruguayo es una estación necesaria para toda aquella persona que busque encontrar una fuente inagotable de la gran literatura latinoamericana.
Recomiendo leer esta entrevista que SanJuana Martínez hizo a Mario Benedetti, en Madrid, en el mes de marzo de 2000.
Mario Benedetti: “Por respeto a los obreros, no pongo obreros en mis obras”.
Biografía (tomada de Lecturalia)
Mario Benedetti, cuyo nombre completo era Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, fue un escritor uruguayo que nació en Paso de los Toros el 14 de septiembre de 1920, integrante de la Generación del 45. Se educó en Montevideo, donde trabajó desde los catorce años en una fábrica de repuestos de automóviles. Posteriormente se trasladó a Buenos Aires, Argentina, donde, formando parte del semanario Marcha, se formó como periodista. En 1946 se casó con Luz López Alegre, y siguió colaborando con numerosas publicaciones y comenzó a involucrarse con la política, fundando en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo. Fue nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República de Montevideo, puesto al que se vio obligado a renunciar tras el golpe de estado del 27 de junio de 1973. El exilio político lo lleva a Perú, luego a Cuba y finalmente a España, donde continúa desarrollando su actividad literaria. Finalmente consigue volver a Uruguay en 1983, en donde murió el 17 de mayo de 2009.
Benedetti desarrolló varios géneros literarios, desde el teatro al ensayo, si bien es conocido sobre todo por su poesía. Ha recibido numerosos galardones, entre los que destacan el Premio Jristo Botev de Bulgaria (1986), el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional (1987), la Medalla Haydeé Santamaría de Cuba (1989), el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999) y la Condecoración Francisco de Miranda venezolana (2007).
Esta Semana en #52Libros, estaremos leyendo DROWN de Junot Díaz [En español ha sido publicado como El Ahogado, Los Boys y Negocios, alternativamente).




