A la caza de la mujer
James Ellroy
Random House Mondadori
Pags.226
Idioma: Inglés.
“Ahora, Jean Killinger tendría noventa y cinco años. La maldición tiene cincuenta y dos. He pasado cinco décadas en busca de una mujer a fin de destruir un mito”. [pág. 207]
James Ellroy no ve televisión, no lee a sus contemporáneos para evitar influencias involuntarias, no va al cine y no escucha más que música clásica. Su admiración por Beethoven es casi una religión. Su trabajo preparatorio para escribir una novela supera las 700 páginas.
Tiene una personalidad que llena un auditorio. Es grandilocuente y desprendido de cualquier indicio de humildad. “Soy el Perro Diabólico de la Novela Negra”, grita a los cuatro vientos.
En sus presentaciones, no es raro escucharle dirigirse a su audiencia en estos términos:
“Buenas noches mirones, delincuentes, pederastas, huele-pantaletas, vagos y proxenetas. Soy James Ellroy, el perro maldito, el búho del mal con el gruñido de la muerte, el caballero blanco de la extrema derecha, el tramposo con la polla de burro. Soy autor de 16 libros, obras maestras todas; preceden todas mis futuras obras maestras. Estos libros los dejaran escariados, limpios al vapor y de tintorería, entintados, barridos hacia a un lado, leales, tatuados, de por vida… Estos son libros para toda la maldita familia, si su tu familia se apellido Manson”
Eh?!!!…Okeeeey… Sigamos…
La Feria del Libro en Español, no fue la excepción. El escritor de novelas como LA Confidential y La Dalia Negra, leyó las primeras páginas de su obra más confesional “The Hilliker Curse”, que Random House Mondadori presentó en su versión en castellano como “A la caza de la Mujer”.
Una memoria autobiográfica que tiene como punto de inicio, de quiebre y de constante referencia, el asesinato de la madre de Ellroy, cuando el escritor era tan solo un chico de diez años. Su vida real es un misterio sin resolver con el mismo o mayor nivel dramático que cualquiera de sus novelas.
Estamos mirando. Los ojos se nos salen de las órbitas. Estamos observando a mujeres. Queremos algo enorme. Mis héroes todavía no lo saben. Su virginal creador no tiene la más remota idea. No sabemos que estamos leyendo personajes. Estamos mirando para poder dejar de mirar. Anhelamos el valor moral de una mujer. La reconocemos cuando la veamos. Mientras tanto miraremos”.
No nos presenta un drama policiaco, sino un testimonio sin mamparas del universo emocional y psicológico del propio autor en su obsesiva búsqueda por la mujer amada, con pincelazos de novela de detectives. Se desnuda ante el lector con todos sus excesos, y las imágenes con las que recorremos cada episodio de amor y desamor logran proyectar el abismo emocional que curiosamente ha mantenido la energía creadora de este prolífico escritor.
Estoy predispuesto a actos apasionados y temerarios en nombre del amor”
Más allá de la narrativa autobiográfica, el nuevo libro de Ellroy es un tratado sobre las particularidades de su proceso creativo y eso ya es motivo suficiente para enfrascarse en esta lectura, donde en lo personal, muchas veces padecí la mortificación del testigo involuntario, que mientras se encuentra con la revelación de los secretos más íntimos del autor, ruega porque al voltear la página, el autor no pierda la cabeza.
Las habitaciones a oscuras propician llamadas de mujeres. Esto es una verdad sagrada.
Esta no es una novela negra, pero sí la obra más personal y dolorosa de Ellroy. No dejen de leerlo.


Tengo ganas de leer este libro, nada más y nada menos que unas memorias noveladas. Me gusta mucho Ellroy como escritor. Como persona creo que solo tenemos en común el amor a Beethoven. Me resulta antipático, no me gusta su egocentrísmo, ni su hipocondría histérica, ni su cercanía al Tea Party. Sin embargo me resulta tan inquietante como atrayente.
Seguro que estas no son unas memorias corrientes y siempre existe el riesgo de que al novelar tu propia vida, ésta carezca de la suficiente entidad como para ser contada. Con respecto a Ellroy seguro que este no es el caso, porque su propia vida es una novela… muy negra.