Waris Dirie contra la Ablación Femenina

Waris Dirie contra la Ablación Femenina

“La escisión constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que sólo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo ni a realizarse física o espiritualmente..”

Tomás Sankara (1949-87)

La ablación, extirpación del clítoris o la mutilación de cualquier otro tejido genital femenino (MGF), son expresiones oficiales utilizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para referirse a esta práctica que se fundamenta en una horrible tradición a la que son sometidas tres millones de niñas y mujeres cada año, y que cuenta con apoyo público en muchos países africanos, como se ve en las increíbles declaraciones del ex-presidente de Burkina Faso.

Pero lamentablemente, no sólo se practica en África. Debido a la fuerte inmigración africana a Europa, la ablación ha llegado al mundo occidental. Reino Unido, España y Holanda son algunos de los países que, por fortuna, ya han comenzado a regular sus leyes para combatir este abuso contra las mujeres en sus territorios.

La difusión de este horror en el mundo occidental se debe, en gran parte, a la famosa modelo Waris Dirie. Y ¿Quién es Waris Dirie? Es un icono. Es una extraordinaria mujer que aprovechó su fama internacional para iniciar una causa. Su imagen pública nos demuestra un espíritu de lucha constante en contra de esta práctica aborigen, tradicional, cultural, patriarcal ó religiosa que, en pleno siglo XXI, no tienen un nombre justificable para ninguna mujer que desea que sus derechos, no solo sean reconocidos, sino respetados y puestos en práctica.

A continuación una breve semblanza de Waris Dirie

El nombre de Waris significa en somalí: “Flor del Desierto”, mismo que pareciera haberle marcado su destino cuando decidió separarse del núcleo familiar. Es hija de una familia nómada musulmana somalí. A los cinco años fue sometida a la mutilación genital, siguiendo las costumbres familiares y culturales del clan de Darod.  A la edad de 13 años fue forzada a cumplir con tradiciones denigrantes cuando se entero que su padre iba a casarla con un hombre que triplicaba su edad por lo que decidió huir por el desierto con destino a casa de su hermana que vivía en la capital del país, Mogadiscio donde permaneció por espacio de tres años hasta que decidió  mudarse a Londres, a la casa de un tío, que en ese entonces era embajador de Somalia en Inglaterra. Allí trabajó como empleada doméstica hasta que -su tío- tuvo que abandonar Londres, cuando estalló la guerra civil en su país.

Waris, de nueva cuenta, se volvió a escapar y vivió como una indigente en la calle. Sin embargo, no tardó mucho hasta que encontró trabajo como afanadora en un restaurante de la cadena de comida rápida McDonald’s, y fue allí donde su destino cambió radicalmente. El famoso fotógrafo británico Terence Donovan la descubrió mientras comía en ese sitio. Donovan se dio tiempo para estudiar los rasgos faciales, perfectamente delineados así como su estatura ideal y silueta esbelta, inmediatamente aprovechó para ofrecerle trabajo como modelo.

En resumen, así fue como trascendió la carrera meteórica que llevaría a Waris Dirie hasta las pasarelas de Milán, París y Nueva York, a ser la imagen de las mejores marcas cosméticas del mundo y la primera mujer negra en la portada de la revista Vogue en Europa, hasta llegar a aparecer en una de las películas de James Bond (Alta tensión).

Fue en 1997, mientras estaba en el momento crucial de su carrera, que Waris confesó públicamente a una revista (Marie Claire) que había sido víctima de la mutilación genital femenina (MGF). Este hecho atrajo la atención de los medios de comunicación y de la comunidad internacional hasta que el entonces Secretario General de la ONU, Kofi Annan, la nombró Embajadora Especial de las Naciones Unidas para la eliminación de la MGF, cargo que desempeñó hasta el año de 2003.

Esta práctica está tan arraigada en las tradiciones de África y Oriente, y la presión social es tan fuerte que incluso las propias niñas desean someterse a la ablación, como consecuencia de la influencia de sus iguales y por el miedo a la estigmatización y el rechazo por parte de sus propias comunidades si no siguen la tradición. Para las madres es igualmente difícil librarse de la coacción que ejerce la sociedad en la que viven y el no permitir que sus hijas sean mutiladas les puede costar mucho.

A partir de ese momento, su vida dio otro giro. Escribió su primer libro Desert Flower (Flor del desierto), en el cual habla, entre otras cosas, de su mutilación. Desde que, en 1998, las lectoras americanas de la revista Glamour Magazine la eligieron “Mujer del año”, le suceden sin parar una serie de premios y reconocimientos por su labor en contra de la mutilación genital femenina.

El mismo año, recibe el premio África del gobierno alemán por su trabajo a favor de los derechos de las mujeres africanas. Dos años después recibe la nacionalidad austriaca (2000).

En el 2001 publica su segundo libro Desert Dawn (Amanecer en el Desierto), en el cual cuenta su experiencia al convertirse en Embajadora Especial de la ONU contra la mutilación genital femenina, y con ello la libertad de regresar a tierra Somalí para ver a su familia. Por este libro recibe, junto a Paulo Coelho, el premio “Corine Award” por el libro más vendido durante el año 2002.

Ese mismo año se crea una fundación que lleva su nombre  Waris Dirie Foundation con el objetivo de concientizar a la sociedad sobre la problemática de la ablación y dar asistencia a las víctimas de dicha aberración.

En el 2004 Mijaíl Gorbachov le entrega el premio “Women’s World Award” creado ese mismo año. Waris abre la conferencia mundial contra la MGF que tiene lugar en Nairobi, donde da a conocer por primera vez el “Waris Dirie Manifesto “contra la ablación. El presidente de la Republica de Austria, Heinz Fischer le entregó el premio “Arzobispo-Oscar-Romero”.

En el año 2005 publica Desert Children (Niñas del Desierto). Para escribir este libro ella y la periodista Corinna Milborn investigaron durante dos años en las principales ciudades europeas la mutilación genital entre las comunidades africanas. Con este libro comienza una campaña a nivel europeo contra la Mutilación Genital Femenina.

El 25 de enero de 2006, Waris Dirie habló en Bruselas con todos los ministros de los estados miembros de la Unión Europea, tras lo cual la Unión europea introduce el tema de la MGF en la Agenda Europea. Después de esto se introdujeron en numerosos países europeos medidas contra la mutilación y la prevención de la misma que, un año posterior, marco el inicio de una campaña masiva contra la Mutilación Genital junto a Scotland Yard y la BBC en Inglaterra.

En 2007 publica “Letter to my mother (Carta a mi madre) que se convertirá en un nuevo éxito de ventas. En Junio de ese mismo año, el presidente francés, Nicolás Sarkozy condecora por primera vez a una mujer, por su lucha intensa por los derechos de las mujeres con el Chevalier de la Légion d’Honneur. En septiembre, Waris Dirie recibe de la mano de Christine Egerszegi-Obrist, del parlamento suizo, el galardón Prix des Générations de la World Demographic Association.

La cadena de televisión árabe Al Jazeera invitó a Waris Dirie al popular programa con Riz Khan. En este programa, habla, por primera vez, ante una audiencia árabe de más de 100 millones de espectadores sobre el tema tabú de la Mutilación Genital Femenina. A esto le siguió el programa sobre la MGF con Waris Dirie del canal para jóvenes Pan Arabic Youth Channel.  En marzo de 2008 la UE invitó a Waris al parlamento en Bruselas a un encuentro con la Ministra de Asuntos Exteriores norteamericana Condoleezza Rice. Más tarde recibe en Holanda el premio Martin-Buber-Plakette en Kerkade, Holanda.

En abril de 2008 comenzó el rodaje de la película basada en su libro Flor del Desierto en Djibuti (“Flor del Desierto”). El rodaje también tuvo lugar a cabo en Nueva York, Berlín y Londres. La película está producida por el ganador del Oscar Peter Herrmann. Waris Dirie es coproductora y su papel  lo interpreta la modelo etíope Liya Kebede.

“La historia de Waris es una representación del cuento de cenicienta en la que una chica pobre acaba convirtiéndose en una supermodelo. Pero también se puede interpretar como una historia en la que la belleza tiene un secreto. Y ese secreto es la atrocidad de la mutilación genital femenina”. Sherry Horman,  Directora de la película.

Hay una escena especialmente terrible; la de la ablación, muy explícita a petición de la propia Waris, quien señaló: “Quiero que impacte y conmueva a la gente. La ablación es un crimen violento, un abuso más allá de la imaginación.” Waris viajó durante el rodaje de la película a Djibuti, invitada por el presidente del país, donde habló con los ministros y el presidente sobre la MGF.

Esta bella modelo aún recuerda cuando su madre la llevó con una anciana a que le practicara la infibulación. Agarrada por su madre y sentada en una piedra le cortaron el clítoris y los labios menores y mayores con una hoja de afeitar vieja. Después cosieron todo dejando libre sólo una apertura diminuta para orinar y menstruar.  Todo esto se realizó (y continúa realizándose) sin anestesia por distintos motivos, pero básicamente por garantizar a las chicas “íntegras” para el matrimonio desde muy temprana edad. Sin la circuncisión las perspectivas de un matrimonio no son muy altas y la familia tendría que alimentar a otra persona más. Muchas niñas no sobreviven este ritual tan cruel por colapso hemorrágico, así como infecciones agudas y septicemia. Muchas de ellas entran en un estado de colapso inducido por el intenso dolor, el trauma psicológico y el agotamiento a causa de los gritos.

Esta antigua costumbre, que ha sido practicada a alrededor de 100 y 135 millones de mujeres provoca el 90 por ciento de las muertes infantiles en numerosos países de África como: Somalia, Gambia, Etiopía, Sudán, Togo, Ghana, Senegal, Nigeria, Malí, Benin, Liberia, Sierra Leona, Egipto, Kenya y en menor medida al sur de la península Arábica, en Malasia y en Indonesia. Sin contar con los emigrantes provenientes de allí que hay en los países occidentales.

La mutilación genital femenina es una práctica que cada día provoca muertes alrededor del mundo, y aunque se realiza principalmente en África y Asia, hay casos registrados en Latinoamérica y Europa. Según datos de la UNICEF, cada año tres millones de mujeres y niñas son sometidas a la ablación o mutilación genital femenina, también conocida como infibulación, un procedimiento peligroso que puede llegar a poner en riesgo sus vidas. Estudios de dicho organismo arrojan que, considerando la actual tasa de nacimientos, cada año aproximadamente 2.5  a 3 millones de niñas corren el riesgo de padecer algún tipo de mutilación genital femenina.

Algunas de sus terribles consecuencias son: pérdida del deseo y del placer sexual, no sólo por cuestiones fisiológicas, sino porque precisamente su objetivo es hacer mujeres sin sexualidad propia; infecciones pélvicas con esterilidad, ya que entre 15 y 20 por ciento de las mujeres circundadas no pueden tener hijos; dificultad en los partos y nacimiento de niños deformes, solo por mencionar algunas.

Por otra parte, de acuerdo al programa del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) explican que esta práctica viola los derechos humanos básicos de niñas y mujeres, privándolas de su integridad física y mental, de su derecho a no ser objeto de prácticas violentas. También ha habido casos registrados de esta terrible práctica en algunos países de Latinoamérica y Europa. Sobre este último Amnistía Internacional calcula que en el Reino Unido hay 30 mil mujeres circuncidadas; en Italia, 28 mil y en Alemania unas 30 mil según informo la cadena Univisión.

En enero de 2009, Waris fue una de las fundadoras de la Foundation for Women’s Dignity and Rights, junto al icono de los negocios François-Henri Pinault y su esposa, la mexicana Salma Hayek, fundación que recolecta dinero para escuelas y clínicas en Somalia.

En la actualidad, Waris Dirie,  UNICEF, UNIFEM, y  distintos organismos no gubernamentales (ONG) como Amnistía Internacional, Save the Children entre otras fundaciones, activistas y mujeres de todo el mundo que se han unido para plantar un jardín en el desierto y hacer eco en contra de esta práctica discriminatoria que vulnera el derecho a la igualdad de oportunidades, a la equidad del genero, a la salud, a la lucha contra la violencia, el maltrato físico y psicológico, la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante; el derecho a la protección frente a prácticas tradicionales peligrosas y el derecho a decidir acerca de la propia reproducción que forma parte de los mecanismos de opresión y sometimiento de la mujer, pues está ligada a controlar todo su entorno, incluyendo su sexualidad como si fuera un derecho humano reservado única y exclusivamente para placer del hombre, tan absurdo como si las mujeres nos atreviéramos,  cada vez que violan a una,  a mutilarles el pene por iniciativa propia.

Me despido con estas gratificantes palabras:

No habrá revolución social verdadera hasta que la mujer esté liberada. Que mis ojos no tengan que ver nunca una sociedad en donde a la mitad del pueblo se la mantiene en silencio. Oigo el estruendo de este silencio de las mujeres, presiento el fragor de su ventisca, siento la furia de su rebelión. Espero y deseo la irrupción fecunda de la revolución de la cual las mujeres traducirán la fuerza y rigurosa justicia que saldrá de sus entrañas.”

Tomás Sankara

Presidente de Burkina Faso (1983-87)

Figura incomparable de la política africana y mundial. Fue una persona radicalmente insumisa a todos los paternalismos y todos los intentos de domesticarla.

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About the Author

Erase una vez una mujer en un mundo donde las noches eran largas y los días cortos para contar su propia historia. Los cincuenta años son como la última hora de la tarde, cuando el sol se ha puesto y me invita a la reflexión, sin embargo un crepúsculo me induce a creer, a pecar, a sonreír y tal vez por eso reflexiono con la luz de mis sentidos, con el aroma de las flores y el roció de los demás. Erase una vez una mujer que devoraba libros para regalar palabras. Eso es lo que soy, una poesía que se inspira cada día para arrullar las estrellas y suspirar con la luna”. TWITTER: @Nina_Ramon